Negacionismo político. ¿Una estrategia electoral?

Negacionismo político. ¿Una estrategia electoral?

El negacionismo político está vinculado al hastío y a la desafección de la ciudadanía con respecto a todo aquello que tenga que ver con la política. Joan Font Fàbregas estudia la acción colectiva y la participación política como dos de los grandes retos de las democracias contemporáneas.

Aprovechamos esta entrevista para preguntarle sobre el negacionismo político y para conocer si realmente este obedece a alguna estrategia, paradójicamente, política. Bienvenidos a La Comarca Política

Perfil del entrevistado

Joan Font Fàbregas

Joan Font Fàbregas (Barcelona, 1963) es doctor en ciencias políticas por la UAB, ha sido director del IESA (CSIC), profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UAB y director de investigación del CIS.

Investiga sobre mecanismos para incorporar las preferencias ciudadanas en las políticas públicas a través de instrumentos diferentes como referéndums, elecciones, encuestas o jurados ciudadanos.

Ha publicado artículos y libros sobre estos temas, entre los que se encuentran Ciudadanos y decisiones públicas (Ariel, 2001), Participatory democracy in Southern Europe (Rowman& Littlefield, 2014), Qué sabemos de las encuestas (CSIC, 2016), Por qué la gente odia la política (Catarata, 2016) y Cómo votamos en los referéndums (Catarata, 2014).

Ha publicado artículos en diversos medios de comunicación como El País, El Periódico, El diario, Público, La Vanguardia, Avui, El Mundo, Info-Libre, El Temps y Contexto, así como en blogs divulgativos como Politicsblog, Policy and Politics Journal blog, Agenda Pública, Politikon o La Cuadratura del Círculo (El Diario). También ha participado en entrevistas y reportajes para diferentes televisiones.

Entrevista a Joan Font Fàbregas | Negacionismo político. ¿Una estrategia electoral

Alexis Lara: Hola Joan, bienvenido a nuestra sección de comunicación política. En esta entrevista queremos analizar el negacionismo político, es decir, el rechazo generalizado a la política, a los políticos y a los partidos. Queremos saber también si esto obedece a alguna estrategia electoral o económica más profunda. Pero primero, pongamos a nuestros lectores en contexto. Los políticos en general, los partidos políticos y la política suelen figurar entre los tres principales problemas para los españoles, según el CIS. ¿Por qué ocurre esto y en qué momentos es más frecuente?

Joan Font: No tenemos una respuesta científica clara a este tema. Muy probablemente es una combinación de varios factores. Por un lado, un mundo cada vez más complejo y globalizado, donde nuestros representantes tienen menos capacidad de solucionar problemas y ofrecer respuestas fáciles y eficientes. Por otra, ciudadanos aparentemente más informados y con más capacidad de criticar. Y por otra, unas estrategias políticas dominantes donde la crítica negativa al adversario funciona más que el intercambio de ideas y propuestas y donde la falta de buenos instrumentos de control han facilitado la existencia de bastantes casos de corrupción.

AL: Sin embargo, en los últimos años hemos conseguido un parlamento más plural y acuerdos entre partidos diferentes para formar gobierno en el ámbito estatal. Precisamente, una de las críticas que se le hacían a los políticos era su problema para llegar a acuerdos. ¿Qué ha pasado en los últimos años para que, a pesar de estos logros, el problema con la política siga estando ahí?

JF: Es un logro sin duda que hayamos sido capaces de acordar un gobierno de coalición a nivel estatal, aunque era una práctica ya común en ayuntamientos y CCAA. Pero eso no elimina ninguno de los factores estructurales de fondo citados anteriormente (la mayoría de los cuales no son exclusivos del caso español), ni elimina la polarización política. Viendo la despedida amable que le dieron hace unos meses a Angela Merkel, a uno le gustaría pensar que un día podremos despedir a un primer ministro español con esas formas y ese respeto.

AL: La generalización y la brocha gorda de algunos medios al referirse a los políticos como una masa homogénea han popularizado la frase: todos los políticos son iguales. Partiendo de que es falso y de que la desafección política es un riesgo para los sistemas democráticos, ¿Qué mecanismos pueden implementar los partidos políticos para combatirlo?

JF: Primero tienen que demostrar con hechos que no son todos iguales. Ni culpar de su inacción a Bruselas, ni hablar siempre en negativo de sus adversarios políticos, ni dejarse llevar por el tacticismo y el cortoplacismo. Y luego tienen que lograr que ese mensaje llegue al público, a pesar de que no vende, de que el titular que buscan los periodistas es siempre grandilocuente, simplista, polémico y prioritariamente basado en la crítica.

Negacionismo político

AL: “Toda nuestra estrategia está centrada en los votantes socialistas indecisos. Sabemos que nunca nos votarán. Pero si podemos sembrar suficientes dudas sobre la economía, sobre la inmigración y sobre las cuestiones nacionalistas, quizá se queden en casa”. Estas palabras son de Gabriel Elorriaga, director de campaña del PP en 2008. Alimentar el odio a la política, la frustración, el hastío político y en definitiva el negacionismo político… ¿También forma parte de la estrategia electoral?

JF: No se si esto es negacionismo político. Son campañas negativas, que por desgracia se utilizan porque funcionan. Los políticos las ejecutan, pero los responsables de que funcionen somos la ciudadanía y los medios que somos quienes las compramos..

AL: ¿Y qué papel juegan aquí las fake news y la campaña de bulos?

JF: Noticias falsas ha habido siempre. Las campañas de bulos son un efecto colateral negativo de algo que parecía muy positivo, que era la democratización y horizontalización de la información que posibilita internet. Hay más medios emisores, hay muchas más fuentes emisoras, pero estas ya no están tan preocupadas por su credibilidad o se dirigen a públicos muy sectorializados, de manera que cada mensaje por muy sesgado que sea, tiene su pequeña audiencia dispuesta a comprarlo y propagarlo. En todo caso, la desafección es muy anterior a todo esto.

AL: En cualquier caso, los partidos también tienen parte de responsabilidad en el auge del negacionismo político. En tus investigaciones hablas de las listas electorales. ¿Qué ocurre con ellas y por qué en ocasiones generan desafección política?

JF: Hay desafección política en países con listas abiertas y cerradas, en países con sistemas electorales proporcionales y mayoritarios, con distritos pequeños y grandes. Pero seguramente esa combinación española de distritos pequeños que no facilitan la proporcionalidad con listas cerradas y partidos poco abiertos no son las mejores herramientas para solucionarlo. Puede haber herramientas participativas que ayuden a mejorar esta situación, pero ninguna de ellas es una solución mágica que resuelva todos los problemas.

AL: También has estudiado la percepción ciudadana sobre el “gobierno de expertos”. Algo que nos recuerda al vídeo viral en el que se decía que España necesita un capitán para un barco que va a la deriva y que España está muy por encima de vosotros, en referencia a los políticos, así, en general. Un mensaje que puede parecer crítico, pero que es profundamente antidemocrático, pues, ¿quién es ese capitán que no obedece al resultado de las urnas? En definitiva, ¿qué pudiste descubrir sobre esto en tus investigaciones? ¿Quiénes estarían más a favor de este gobierno tecnócrata?

JF: Ese “gobierno de los mejores” es uno de los discursos salvadores y facilones que en nuestro país ha calado con especial fuerza. Ciudadanos, además de una reacción contra un PP donde las prácticas corruptas estaban muy extendidas, era también una expresión de ese discurso, que defiende que habría que gestionar los estados como presuntamente se gestionan las empresas, sin espacio para los valores ni para el debate político. Sin embargo, aunque la idea de que los expertos intervengan en las decisiones políticas suscita mucho apoyo, el gobierno puramente tecnocrático y de expertos da mucho más miedo, de manera que no se trata de sustituir a políticos por expertas, sino de que estas sean escuchadas en cualquier proceso decisional.

AL: La abstención, por otra parte, también puede ser un resultado del negacionismo político. ¿Cómo se llega a este punto? ¿Cómo la podemos prever?

JF: La abstención también es el resultado de muchos factores. Por un lado, es el reflejo de como de fácil o de difícil resulta votar. Tenemos países con voto obligatorio donde resulta costoso no votar y otros como EEUU, donde se está librando una batalla entre quienes quieren seguir obstaculizando el voto de las minorías y el de quienes quieren facilitarlo. Por otro lado, las abstenciones son siempre una combinación de crítica (en mucha o poca pedida) y, a menudo, de desinterés. Tanto si hay más de una o de la otra pueden ser una mala señal, sobre todo si esa abstención está social y políticamente mal repartida, provocando que ciertos sectores (minorías raciales en EEUU, jóvenes en casi toda Europa) estén mal representados en el Parlamento. Es más preocupante la distribución social y política de la abstención (quien vota y quien no), que el número total de abstencionistas.

AL: Por último, Joan, ¿Cómo se puede combatir el negacionismo político? ¿Qué papel deben jugar los divulgadores/as científicos/as?

JF: Recordando muchos datos y verdades incómodas. Por ejemplo, que hay muchas personas en el mundo empresarial que gana más dinero que la mayoría de los políticos. Que hay políticos ladrones, como hay autónomos que defraudan impuestos, camareros que te devuelven mal el cambio, estudiantes que copian en los exámenes o funcionarios que llegan tarde cada día al trabajo. Que los partidos políticos defienden y hacen políticas distintas y que eso tiene efectos en nuestras vidas cotidianas. Que todas las decisiones políticas tienen ventajas e inconvenientes, ganadores y perdedores. Que no tenemos problemas debido a la política, sino que resolvemos la mayoría de nuestras diferencias pacíficamente gracias a la política.

Y esto solo podemos hacerlo si investigadoras y divulgadores nos preocupamos de explicar y debatir los resultados de nuestro trabajo con la sociedad, los medios y los agentes sociales, estando presentes en el debate público.

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