Fake news y política. Su influencia en la comunicación

Las fake news y la política han ido (lamentablemente) de la mano en demasiadas ocasiones, y más especialmente desde la victoria electoral de Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos del 2016. Las noticias falsas, los bulos y en definitiva las falsedades, son un grave peligro para la democracia, pues pueden llegar a poner en entredicho no solo a los partidos y los candidatos, sino también a las instituciones y a los sistemas políticos.

Profundizamos en el peligro de las fake news en el campo de la comunicación política con la politóloga y socióloga Marta Marcos. Bienvenidos a La Comarca Política

Perfil de la entrevistada

Marta Marcos

Marta Marcos nace en Gandia, la Safor. Es politóloga y socióloga y estudió el Máster en Nuevos periodismos y Comunicación política por la Universidad de Valencia. Es experta en Comunicación política por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente es Consultora de comunicación en GAD3. Participa esporádicamente en medios de comunicación (20 minutos, El Confidencial…), tiene canal de Youtube y Twitch y está activa en redes sociales con temas relacionados con la Comunicación política.

Entrevista a Marta Marcos | Fake news y política

Alexis Lara: Hola Marta, bienvenida a nuestra sección de comunicación política. En esta entrevista queremos hablar de las fake news en el campo de la política y de su influencia en la comunicación. En primer lugar, ¿podrías ponernos algunos ejemplos de fake news en política, de los más llamativos, para ilustrar a nuestros lectores sobre qué estamos hablando?

Marta Marcos: Recuerdo los meses de confinamiento estricto, en plena primera ola, como un polvorín de bulos que circulaban por las redes y se extendían cada vez más, intensificados por el contexto de incertidumbre, hasta llegar incluso al Congreso de los Diputados. En mayo de el pasado año, Abascal difundía un video en el que se podía ver una agresión a un hombre que llevaba una bandera de España. El líder de VOX aseguraba que los “cachorros de Iglesias y Echenique” agredían en las calles a manifestantes. Lo cierto es que, tras analizar los videos con mayor detalle, se veía cómo el agredido iniciaba la brutal pelea. Algunos políticos cometen el error y después se disculpan, como en el caso de Rosa Díez colgando un video para desprestigiar a Salvador Illa, grabado en Bélgica, pero asegurando que era en Madrid. Otros lo hacen, les pillan, y nunca se retractan, como es el caso de Echenique con el “palo de golf” en las protestas de Salamanca, que terminó destapando Mariluz Congosto. Se trata de una práctica de desinformación que viene como anillo al dedo a los que se alimentan en política de la polarización.

AL: Pese a que las fake news sean hoy en día un gran problema para los sistemas democráticos, la verdad es que no son un invento de la actualidad. Las guerras, por ejemplo, fueron épocas doradas de las fake news. ¿Cómo eran entonces las noticias falsas y cómo se distribuían?

MM: Un contexto bélico supone un escenario idóneo para propagar noticias falsas. Durante la Primera Guerra Mundial, que supone un antes y un después en la historia de la propaganda, los canales más utilizados y que permitieron hacer llegar los mensajes fueron la prensa y, más concretamente, la cartelería. El profesor Pizarroso, al que tuve el placer de escuchar en algunas clases, explicaba precisamente que la verdadera historia de la comunicación empezó entonces. Ahora, los canales con los que cuentan los generadores de bulos son mayores, pero la forma en que lo hacen no dista tanto de la metodología que se utilizaba, por ejemplo, durante la Guerra Fría. Por aquel entonces el gobierno británico falsificó documentos y carteles para producir fake news, haciendo circular comunicados de prensa a cientos de periódicos.

AL: Ahora, con plataformas como Facebook, se promueve la construcción de comunidades sólidas diferenciadas según los temas que tratan. De ese modo crece la polarización, que es uno de los efectos que más ha acentuado la proliferación de las fake news. ¿Están las noticias falsas generando realidades paralelas en la opinión pública? ¿Qué efectos tiene esto a la hora de, por ejemplo, plantear una campaña electoral? ¿Cómo pueden las fake news alterar el sentido del voto?

MM: Esas realidades paralelas no se han creado con la proliferación de las fake news, porque existían previamente, pero sí ha aumentado la intensidad con que se defienden por parte de la opinión pública más radicalizada a un y otro lado del espectro político. En el contexto de un partido político polarizado, como pueda ser VOX, este contexto es idóneo para poder llevar a cabo una campaña electoral provechosa. Eso sí: los partidos menos ancorados a los extremos tienden a variar su estrategia dependiendo del grado de polarización y de cómo les afecte. En referencia a lo segundo, es fundamental entender cuál va a ser el alcance del bulo. Si se queda en redes, no es oportuno hablar de “alteración del sentido del voto”. Pero hay fake news que trascienden y que llegan a calar en gran parte de la sociedad. En octubre del 2020, el 20% de los españoles todavía pensaba que el atentado del 11M fue perpetrado por ETA.

Fake news y política

AL: ¿Cuáles dirías que son los principales objetivos políticos (en términos comunicativos) que llevan a crear, difundir y amplificar las fake news contra un adversario?

MM: Se trata de una cuestión de estrategia política para desprestigiar “al otro/otros”, pero lo cierto es que también interesa crear una realidad propia en el que la verdad esté construida en base a las ideas políticas del partido en cuestión, condicionando la forma en la que, el votante o simpatizante, percibe la sociedad. Es cierto que, en muchas ocasiones, estos mismos son conscientes de las fake news y participan con ellas por varias razones: necesitan de ellas y ayudan a desprestigiar al adversario común.

AL: ¿Qué puede hacer un político o un partido para combatir una noticia falsa sin generar más ruido todavía?

MM: Es imprescindible, a nivel comunicativo, no jugar en el terreno en el que se mueven las fake news: mantener la calma, que resulta tremendamente complicado en estos escenarios, y huir de marcos lingüísticos impuestos por las propias fake news. Pero no hay una respuesta efectiva única: cada situación debe examinarse en base a su gravedad. Si genera una crisis reputacional, es fundamental trabajar en la imagen del político o del partido, sin entrar en el escenario creado por el rival político. Además, hay escenarios en los que el silencio es un buen aliado, para tratar de no alimentar las fake news.

AL: ¿A través de qué herramientas comunicativas y emocionales penetra mejor una noticia falsa? Es decir, qué hace que unas fake news en política se hagan virales y otras no?

MM: Al contrario de lo que podríamos pensar, actuar en base al miedo o al odio es un acto social y estabilizador en la mente de las personas. Se llega a creer que nos va a reportar un beneficio, en este caso político, y especialmente en contexto de polarización y crisis. Además, el sentimiento de pertenencia a un colectivo con objetivos comunes es beneficioso para nuestra mente, pues nos resulta agradable y nos reafirma en nuestras convicciones. Estas dos herramientas emocionales son la clave para conseguir dar pábulo a estas noticias.

AL: ¿Por qué los memes son tan efectivos para viralizar un contenido que contiene una noticia falsa?

MM: La efectividad reside en la esencia del propio meme, que tiende a digerirse con facilidad por ser directos y entendibles sin mayor detalle.

AL: ¿Qué papel juega el Big Data en la difusión y expansión de las fake news en política?

MM: El Big Data permite crear micro segmentos: pequeños grupos de usuarios que piensan similar sobre cuestiones concretas. Así, la utilización de datos masivos mediante las redes sociales puede servir en gran medida para el beneficio político propio, de forma efectiva, capturando la subjetividad de los usuarios y ofreciéndoles aquellos factores que confirman sus propias creencias o prejuicios en forma de noticias falsas.

AL: ¿Y los influencers de las redes sociales, youtubers, opinadores…?

MM: Los creadores de contenido y de opinión ayudan a difundir e intensificar aún más el mensaje, pero ganan especial relevancia a nivel generacional, pues son un canal muy potente para poder penetrar entre la juventud.

AL: Llama la atención que el concepto fake news se generalizó tanto que en 2019 fue la palabra más buscada en Google, produciendo más de 900 millones de resultados en internet. ¿Qué hizo que ese año tuviera tantas búsquedas? ¿Cuál dirías que es la situación actual? ¿Crees que estamos más cerca o más lejos de acabar con esta la lacra para la democracia?

MM: Justo ese mismo año, el Eurobarómetro relativo a España, preguntó por la importancia de la desinformación entre los españoles, revelando que ocho de cada 10 ciudadanos consideraban que se trataba de un problema general para la democracia. Que se pregunte por ello es indicativo de que ya se percibía como problema, coincidiendo con la historia de odio entre Trump y Twitter, y en nuestro país con la propagación masiva de bulos a través de la red por parte de algunos partidos políticos. De hecho, en la presentación de la Comunicación de la Comisión Europea sobre los progresos en la lucha contra la desinformación en la Unión Europea, el comisario de la Unión de la Seguridad puso a VOX como uno de los ejemplos de desinformación y propagación de bulos en redes sociales. La creación de fact checkers en nuestro país también coincide durante estos años, pese a que su objetivo de comprobación sirve en gran medida como altavoz a dichos bulos. Cada vez, en mayor medida, la sociedad es consciente de la existencia de bulos que circulan en internet y de ahí que crezca la desconfianza. Pero eso sí: hay usuarios que necesitan aferrarse a ellas.

AL: Por último, Marta, si pudieras dar 2 o 3 consejos a un político que sea objeto de noticias falsas y bulos día sí día también, ¿qué le dirías?

MM: Como he comentado: no moverse en el terreno del adversario es fundamental. A partir de ahí, la actuación será distinta si el político está gobernando, si está en la oposición, si está bien valorado o si su gestión no es percibida como correcta. Es lo específico de cada caso a lo que debemos atender.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà.

Aquest lloc utilitza Akismet per reduir els comentaris brossa. Apreneu com es processen les dades dels comentaris.